El Nuevo Liberalismo debe renacer.

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El Nuevo Liberalismo tiene que recuperar su personería jurídica. El partido político que en su momento estuvo liderado por Luis Carlos Galán y Rodrigo Lara Bonilla, ambos asesinados en los peores años de los carteles de la droga en Colombia, no puede ser censurado con apelación a un tecnicismo. La realidad es clara para cualquier observador de la historia de la violencia en el país: el partido fue objeto de persecución, estigmatización y aniquilamiento. Su inexistencia no puede rastrearse a un hecho político puntual, como ha pretendido hacer el Consejo Nacional Electoral (CNE), pues sus líderes fueron silenciados. El proceso de paz prometió reparación a las víctimas y aumentar la representatividad política, la Corte Constitucional puede ahora cumplir ese mandato.
